Oreo
Rush.
Una idea pensada para que Oreo deje de interrumpir el entretenimiento y pase a formar parte de él.

Competir con el entretenimiento, no contra él.
El público vive entre video corto, redes y videojuegos. La oportunidad no era sumar otro mensaje publicitario a ese entorno, sino usar la lógica del juego para convertir a Oreo en una experiencia.
La dirección estratégica fue simple: si el producto ya tiene un ritual físico, podíamos llevar esa condición lúdica a una interacción digital rápida y accesible desde el celular.
Pack → QR → Juego → Puntaje → Premio.
La campaña propone un QR en el packaging que abre Oreo Rush sin instalar nada. El jugador corre, salta, junta Oreos, construye una racha y puede desbloquear una recompensa de campaña.



La idea terminó en un prototipo real.
No nos quedamos en un mockup. El juego está desarrollado en HTML, CSS y JavaScript y se puede abrir directamente desde el navegador del celular. El objetivo es que durante la presentación la clase pueda escanear un QR y jugar.
La recompensa que aparece dentro del prototipo funciona como demostración académica del mecanismo de campaña; cualquier alianza o beneficio comercial real debe validarse antes de presentarse como acuerdo existente.